Nadie sabe nada: Cierre de temporada y confesiones en la SER
Ajustes de seguridad y anécdotas al entrar a la SER
El episodio comienza con una caótica narración sobre las dificultades de Berto para acceder a las instalaciones de Radio Madrid. Sin documentación ni tarjeta, el cómico se ve obligado a recurrir a la estrategia del "famoso tonto" para superar los rigurosos controles de seguridad de la emisora, incluyendo el detector de temperatura y el double check security system.
El misterio del audio inaudible
• Berto intenta comunicarse con el equipo técnico mediante notas de audio que resultan ser incomprensibles.
• Descubre, tras varios intentos, que sus AirPods estaban captando sonido desde el bolsillo del pantalón, originando una cómica confusión sobre el origen de la voz.
Reflexiones y rituales en la radio
El dúo reflexiona sobre el cierre de la octava temporada y comenta los problemas de ricos que suponen estos contratiempos. Surge la conversación sobre las tarjetas postales enviadas por los oyentes, incluyendo una proveniente de Nueva Zelanda, que desencadena un reto de improvisación musical.
La "Dramécdota" de Andreu
"¿Es el hacer algo mal un retroceso en tu propia evolución?"
Andreu Buenafuente relata un momento crítico fuera de cámaras: durante una videoconferencia con su equipo, estuvo a punto de asfixiarse al inhalar líquido accidentalmente. El relato destaca su nobleza profesional, prefiriendo quitarse el auricular para no molestar a su compañero mientras sufría un ataque de tos agónico.
Filosofía, historia de la radio y secretos
El programa deriva hacia temas existenciales sobre la objetividad del bien y el mal y recuerdos sobre las antiguas costumbres radiofónicas. Andreu revela una historia escatológica sobre un antiguo locutor que prefería miccionar en el estudio antes que interrumpir su emisión.
• Se desvela que la espumilla del micrófono de Berto desprende un aroma particular: el "aroma del poder", al haber sido utilizada previamente por Pedro Sánchez.